Cuando estamos pasando por una circunstancia difícil, la mayoría de las veces no tenemos claridad en cuanto a lo que sucederá, ni cómo responderemos ante los problemas, porque nadie se prepara para afrontar una crisis ni económica, ni física, ni familiar y mucho menos emocional. Nos preparamos para las cosas que según nuestro estándar son buenas. Es por eso, que cuando llegan los problemas algunos pierden el control de sus emociones y permiten que el dolor y la frustración los consuma; otros se encierran en su dolor y no permiten el apoyo de nadie. Algunos cometen el error de caer en excesos, aumentan sus malos hábitos y elevan a la máxima potencia aquellas conductas que saben los destruirán más pronto. La mayoría se llenan de temores ante la incertidumbre que se siente frente algunas cosas.Todas estas reacciones obedecen a que no sabemos como afrontar una crisis.
Lo que si puedo decirles, es que el momento de preparación para muchos ocurre en el transcurso de su prueba, es allí donde muchos disponen su corazón para entender lo que está pasando. Hay otro grupo de personas pesimistas que siempre están a la expectativa de que les llegue algo malo, y casi nunca avanzan porque sus temores los mantienen paralizados. Pero hay un grupo de personas, que están tan claros que en la vida llegan momentos buenos y momentos malos, y que siempre se debe estar emocional y espiritualmente preparados para enfrentarlos cuando lleguen. Aún a pesar de esto he visto al más fuerte espiritual desvanecerse en su interior en algunas circunstancias de sus vidas. Y todas esas reacciones son completamente normales, entendiendo que estamos conformados por un alma y un cuerpo que reaccionan diferente a nuestro espíritu.
Es por eso, que en medio de nuestras dificultades, lo primero que debemos hacer, es "luchar contra el temor" que nos produce estar pasando por determinado problema, porque el temor nos paraliza y no nos deja avanzar para aprender a ver la situación bajo una perspectiva diferente. Y ese temor solo se vence cuando comenzamos a desarrollar confianza en que Dios tiene el total control de todo lo que estamos viviendo. La Biblia dice: "Que el amor perfecto de Dios echa fuera todo temor".
Lo segundo es, "recibe de la gente a tu alrededor aquello que te puedan ofrecer" y para ello debemos entender, que las crisis no son exclusividad de una sola persona, así que no hay porque convertirnos en las victimas o maximizar nuestros problemas como si fuéramos los únicos que enfrentamos dificultades. Y esto es importante entenderlo, porque nos ayudará a recibir de los demás lo que humanamente nos puedan dar. Cuando no aprendemos a manejar las crisis con una buena actitud, llegaremos al punto de creer que nadie puede darnos el ánimo que necesitamos y reaccionaremos con enojo porque creemos que los demás son indiferente a nuestro dolor; nos negamos a creer que los demás pueden desarrollar una empatia por nuestros problemas.
Lo cierto es, que todos reaccionamos de una forma diferente ante los problemas. Algunas personas tienen tanta soberbia dentro de sus corazones que se niegan completamente a recibir consuelo de los demás, ¿Saben por qué no aceptamos en ocasiones las palabras de consuelo de los demás? Porque lo consideramos como un signo de debilidad. El que las personas que están en nuestro entorno sepan que estamos angustiados o preocupados por algo no nos hace frágiles o débiles. Estamos en todo el derecho de expresar nuestros sentimientos. La valentía de una persona no la hace más fuerte que los demás, cada uno responde ante las crisis de la vida de acuerdo a la fortaleza que tenga. Así que lo tercero será, "trabajar en vencer esos espíritus de soberbia, altivez que no nos dejan actuar con humildad ante las crisis" y recibir el consuelo que nos puedan dar.
Lo otro que debes hacer es, "conserva un buen ánimo", ES MÁS FÁCIL QUE LOGREN VENCER LAS BATALLAS DE LA VIDA, LAS PERSONAS QUE TIENEN BUEN ÁNIMO, QUE AQUELLAS QUE SE ENCUENTRAN ABATIDAS. Proverbio 24:10 "Si en el día de la aflicción te desanimas, muy limitada es tu fortaleza".
No quiero decir con esto que no podamos enfrentar episodios de angustia, claro que si pueden llegar, lo que no podemos permitir es que esto se convierta en el pan de cada día, al punto de caer en procesos depresivos a causa del desánimo. Cuando te llegue un momento así, búscate una ayuda adecuada, alguien a quien puedas contarle tus sentimientos, y que puedas recibir el consejo adecuado ante esta situación. Una palabra de aliento oportuna, puede hacer la diferencia ante lo que estas viviendo. Es en los momentos de prueba donde necesitas sacar fortaleza, levantarte, y creer firmemente que ningún tiempo es eterno, y lo mejor que tenemos; un Dios especialista en imposibles, y dispuesto a cambiar todos esos informes negativos que tienes en tus manos.
Entonces, ¿qué haremos cuando lleguen las crisis? Vencer el temor y esto solamente se logra cuando estamos seguros de ese perfecto amor de Dios. -Aceptar el apoyo emocional de los demás. Tener la actitud correcta.- Rodearnos de las personas adecuadas. - y lo más importante, -Descansar y depender de Dios. Que bueno saber que en los momentos de dolor Dios nunca nos dejará, que él siempre estará allí dándonos la confianza, el aliento y la fortaleza que necesitamos para salir adelante. Así que no te niegues a recibir ni el apoyo de los demás y menos el de Dios. En los MOMENTOS DE PRUEBA DIOS NOS INFUNDIRÁ EL ÁNIMO QUE NECESITAMOS.
Ximena de Camacaro.
Autora libro "Escuchando el informe de Dios en medio de las pruebas".
Autora libro "Escuchando el informe de Dios en medio de las pruebas".