| Una gran fe. |
UNA GRAN FE
En alguna
etapa de nuestra existencia, todos nosotros nos hemos tenido que enfrentar a momentos tan
difíciles donde humanamente pensamos que no había una solución. Observamos como quizás todo
apuntaba hacia un desenlace terrible, muchos sintieron como que todas las puertas
se les habían cerrado, otros sintieron la indiferencia de las personas en su entorno, al punto de experimentar una gran soledad. Porque es en los momentos de mayor prueba donde esperamos que los demás puedan mostrarnos solidaridad y se hagan partícipes de ayudarnos a encontrar una salida, y esto no es malo, lo malo es cuando por esperar más de las personas quitamos la mirada de alguien que realmente tiene no solo el control sino el poder de cambiar estas circunstancias. ¿Y saben porque ocurre esto? porque no tenemos una gran fe que nos impulse a tener una confianza plena en Dios. Pero déjenme decirles que en la vida enfrentaremos situaciones tan críticas donde será necesario que reconozcamos que necesitamos de una intervención
sobrenatural para poder levantarnos de allí y hacerle frente a esas
circunstancias.
En alguna oportunidad se han preguntado cosas como: ¿Qué hago en medio de este dolor tan terrible que siento? ¿Cómo puedo enfrentar esta crisis que estoy pasando? ¿Será que no hay una salida para mi situación?
La Biblia está
llena de historias de personas que enfrentaron luchas como las tuyas y las mías, algunos de ellos tuvieron que luchar con sus temores internos y vencerlos como fue el caso de un hombre llamado Gedeon, otros enfrentaron rivalidades a nivel familiar y pasaron por momentos tan difíciles como el caso de José al ser vendido como esclavo por sus propios hermanos (hijos de Jacob), hombres que levantaron incluso envidia entre los demás a causa de su integridad como Daniel, él cual fue arrojado a un foso de leones. Podría darles muchísimos ejemplos y todos ellos lograron enfrentar sus crisis movidos por una gran fe que surgió de una relación con su creador .
Pero cuando de pruebas se trata, hay un hombre que vivió situaciones extremas como el caso de Job, donde nos impresionamos al ver como un Dios tan bueno permitió que este
hombre fuera puesto a pruebas en cosas tan terribles en un solo día como la muerte de todos
sus hijos, la pérdida en ese mismo día de todos sus bienes y posteriormente una
enfermedad incurable. En su desesperación maldijo todo, el día y la noche que
lo vio nacer, tuvo un profundo anhelo de que su madre lo hubiese abortado,
renegó de todo menos de Dios. Su fe lo ayudó a soportar el dolor, la frustración,
el desánimo, la crítica de sus amigos, el acoso de su esposa, y más tarde fue
grandemente recompensado por Dios. Sus expresiones en medio de su dolor fueron:
“Dios dio, Dios quitó sea su nombre engrandecido”, “Desnudo salí del vientre de
mi madre y desnudo tendré que irme”. ¿Cuál ha sido nuestra actitud en medio del
dolor? ¿Hemos podido alabar a Dios por lo que estamos pasando?
Muchos de
nosotros conocemos el concepto de la palabra FE, “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción
de lo que no se ve”, Hebreos 11:1. Entonces la FE se trata de tener convicciones
firmes en Dios y en su palabra, al punto tal que cuando nos lleguen esos
momentos difíciles, nosotros nos podemos amparar en las promesas de la Biblia y
creer firmemente que en su tiempo y forma Dios nos dará una respuesta
favorable.
Una cosa es
conocer el concepto de fe, y otra ponerlo en práctica, pero como decimos del dicho
al hecho hay mucho trecho, ya que continuamente nos movemos en estados de ansiedad o preocupación tan fuertes, que no solo nos descontrolamos emocionalmente, sino que generan en nosotros sentimientos
de duda sobre el cumplimiento de las promesas de Dios y temores al no sentirnos
dignos de recibir una respuesta.
Lo que si
debemos tener presente es que sin FE es imposible agradar a Dios. Hebreos 11:6 “En
realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que
cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa
a quienes lo buscan”.
No hay nada que agrade más a Dios que vernos resistir las dificultades con la actitud correcta porque confiamos en su fidelidad. Una expresión grande de fe, la evidenciamos cuando nuestro gozo no depende de nuestra circunstancias, y que nuestra comunión con el Señor no está condicionada a lo que estamos viviendo. Lo cierto es que Dios se complace cuando nuestras decisiones son inspiradas por nuestra fe en su palabra y no por nuestras dudas o ansiedades.
No hay nada que agrade más a Dios que vernos resistir las dificultades con la actitud correcta porque confiamos en su fidelidad. Una expresión grande de fe, la evidenciamos cuando nuestro gozo no depende de nuestra circunstancias, y que nuestra comunión con el Señor no está condicionada a lo que estamos viviendo. Lo cierto es que Dios se complace cuando nuestras decisiones son inspiradas por nuestra fe en su palabra y no por nuestras dudas o ansiedades.
Así que los
motivo a no permitir que los temores por ver un futuro incierto, nos paralicen o nos impulsen a tomar decisiones que podrían ir incluso contra el plan de Dios para nuestras vidas. No importa el tiempo que tengamos que esperar, quiero decirles que el tiempo de
Dios es perfecto, que él no se atrasa ni se adelanta, sino que en el tiempo propicio
nos responderá. Quizás en esa espera se presenten nuevas situaciones que podrían indicar que no habrá una respuesta a nuestras oraciones, pero quiero motivarlos a mantenerse firmes en sus convicciones y en el tiempo de Dios recibirás
una respuesta. Recuerden: "el justo vivirá por su fe".
Ximena de Camacaro.
Autora de libro "Escuchando el Informe de Dios en medio de las Pruebas".