DEVOCIONAL XIMENA DE CAMACARO

“Una correcta actitud" Todos nos preocupamos por las luchas que tenemos que enfrentar en nuestro diario vivir, pero la real preo...

jueves, 1 de febrero de 2018

“Una correcta actitud"

Todos nos preocupamos por las luchas que tenemos que enfrentar en nuestro diario vivir, pero la real preocupación no debería ser esta, porque fuimos advertidos por Dios cuando nos dijo que en el mundo enfrentaríamos aflicciones, y consolados también al decirnos: “Pero “anímense” Yo he vencido al mundo”, Juan 16:33. Así que nuestro verdadero problema es no saber cómo desarrollar la actitud correcta frente a las circunstancias mientras usamos algunas herramientas para lograrlo.
En mi libro “Escuchando El Informe De Dios En Medio De Las Pruebas”, habló acerca de todas las experiencias emocionales, físicas, económicas y espirituales que viví en la lucha contra el cáncer, y como en esos momentos pude entender que había algo que tenía no solo que identificar, sino trabajar en ello como eran las actitudes con las que estaba asumiendo la situación; porque este sería el primer paso para comenzar a manejar mis problemas con la actitud correcta y posteriormente mirar qué iba a hacer.
Entonces, si no nos damos cuentas que cualquier lucha se genera primero en nuestro interior, tampoco sabremos cómo enfrentarlas. Es por eso, que diariamente vemos personas luchando con todas sus fuerzas contra una situación que posiblemente no tengan control. Resultado de esto, vidas agotadas y frustradas. Más hay un camino para evitarnos muchos sinsabores en la vida, llegar al blanco en el primer tiro, y desenmascarar las tragedias y es entender que tienen que ir a un plano superior al de donde está ubicado el problema. En mi caso el Cáncer era algo real, algo que lo estaba experimentando en mi cuerpo, que humanamente estaba haciendo todo lo posible para exterminarlo (quimioterapias, radiaciones), pero tenía que vencerlo en un plano superior, en el plano espiritual. Digo esto, porque la enfermedad no solo afecto mi salud física, me estaba afectando mis emociones, estaba tocando mi relación con Dios, así que tenía que aprender a sumergirme en ese plano espiritual y vencer allí primero esa batalla.
El error de muchas personas es que pelean en sus fuerzas por todas aquellas cosas que creen tener la razón, o piensan merecer, o creen que no son justa, y esas peleas naturales no son más que el resultado de un desconocimiento de que las victorias terrenales se ganan primero en un plano espiritual. La Biblia dice que “nuestras luchas no son contra carne ni sangre sino contra potestades, fortalezas, huéspedes de las tinieblas”, así que voy a decirles algo sencillo para hacerles una comparación, no van a matar un Cáncer a punta de escobazos. Debemos entender que en cada problema se mueven cantidad de situaciones espirituales que si no las logran discernir tampoco sabrán como pelear por ellas. Porque digo esto, porque yo entre a este mismo terreno con muchas personas que en su momento no pudieron discernir que algo más fuerte se estaba moviendo en sus mundos y muchos usaron las herramientas equivocadas para tratar de vencer la situación y penosamente la situación venció a muchos.
Entonces, después que se ubiquen allí, suelten la escoba, el palo, la piedra, lo que sea que estén usando para vencer sus problemas y ármense con el arma correcta para que la lucha sea más real. Tomen un arma poderosísima que Jesucristo puso en las manos de cada uno llamada ORACIÓN, y vuelvan y entren al campo de batalla, sea como sea que se llame, divorcio, enfermedad, adicciones, quiebra económica, y peleen la buena batalla de su Fe. Vayan allí confiados, no se desanimen, ármense de valor, resistan, peleen, y les aseguro su victoria, no porque yo se los digo, sino porque Dios lo prometió y si él lo prometió, él peleará allí sus batallas y les dará en este plano terrenal sus victoria.
                           
Ximena de Camacaro.
Autora libro “Escuchando El Informe De Dios En Medio De Las Pruebas”Principio del formulario


miércoles, 24 de enero de 2018

Una gran fe.



UNA GRAN FE

En alguna etapa de nuestra existencia, todos nosotros nos hemos tenido que enfrentar a momentos tan difíciles donde humanamente pensamos que no había una solución. Observamos como quizás todo apuntaba hacia un desenlace terrible, muchos sintieron como que todas las puertas se les habían cerrado, otros sintieron la indiferencia de las personas en su entorno, al punto de experimentar una gran soledad. Porque es en los momentos de mayor prueba donde esperamos que los demás puedan mostrarnos solidaridad y se hagan partícipes de ayudarnos a encontrar una salida, y esto no es malo, lo malo es cuando por esperar más de las personas quitamos la mirada de alguien que realmente tiene no solo el control sino el poder de cambiar estas circunstancias. ¿Y saben porque ocurre esto? porque no tenemos una gran fe que nos impulse a tener una confianza plena en Dios. Pero déjenme decirles que en la vida enfrentaremos situaciones tan críticas donde será necesario que reconozcamos que necesitamos de una intervención sobrenatural para poder levantarnos de allí y hacerle frente a esas circunstancias. 

En alguna oportunidad se han preguntado cosas como: ¿Qué hago en medio de este dolor tan terrible que siento? ¿Cómo puedo enfrentar esta crisis que estoy pasando? ¿Será que no hay una salida para mi situación? 

La Biblia está llena de historias de personas que enfrentaron luchas como las tuyas y las mías, algunos de ellos tuvieron que luchar con sus temores internos y vencerlos como fue el caso de un hombre llamado Gedeon, otros enfrentaron rivalidades a nivel familiar y pasaron por momentos tan difíciles como el caso de José al ser vendido como esclavo por sus propios hermanos (hijos de Jacob), hombres que levantaron incluso envidia entre los demás a causa de su integridad como Daniel, él cual fue arrojado a un foso de leones. Podría darles muchísimos ejemplos y todos ellos lograron enfrentar sus crisis movidos por una  gran fe que surgió de una relación con su creador .

Pero cuando de pruebas se trata, hay un hombre que vivió situaciones extremas como el caso de Job, donde nos impresionamos al ver como un Dios tan bueno permitió que este hombre fuera puesto a pruebas en cosas tan terribles en un solo día como la muerte de todos sus hijos, la pérdida en ese mismo día de todos sus bienes y posteriormente una enfermedad incurable. En su desesperación maldijo todo, el día y la noche que lo vio nacer, tuvo un profundo anhelo de que su madre lo hubiese abortado, renegó de todo menos de Dios. Su fe lo ayudó a soportar el dolor, la frustración, el desánimo, la crítica de sus amigos, el acoso de su esposa, y más tarde fue grandemente recompensado por Dios. Sus expresiones en medio de su dolor fueron: “Dios dio, Dios quitó sea su nombre engrandecido”, “Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo tendré que irme”. ¿Cuál ha sido nuestra actitud en medio del dolor? ¿Hemos podido alabar a Dios por lo que estamos pasando?    

Muchos de nosotros conocemos el concepto de la palabra FE, “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”, Hebreos 11:1. Entonces la FE se trata de tener convicciones firmes en Dios y en su palabra, al punto tal que cuando nos lleguen esos momentos difíciles, nosotros nos podemos amparar en las promesas de la Biblia y creer firmemente que en su tiempo y forma Dios nos dará una respuesta favorable.

Una cosa es conocer el concepto de fe, y otra ponerlo en práctica, pero como decimos del dicho al hecho hay mucho trecho, ya que continuamente nos movemos en estados de ansiedad o preocupación tan fuertes, que no solo nos descontrolamos emocionalmente, sino que generan en nosotros sentimientos de duda sobre el cumplimiento de las promesas de Dios y temores al no sentirnos dignos de recibir una respuesta.

Lo que si debemos tener presente es que sin FE es imposible agradar a Dios. Hebreos 11:6 “En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan”.

No hay nada que agrade más a Dios que vernos resistir las dificultades con la actitud correcta porque confiamos en su fidelidad. Una expresión grande de fe, la evidenciamos cuando nuestro gozo no depende de nuestra circunstancias, y que nuestra comunión con el Señor no está condicionada a lo que estamos viviendo. Lo cierto es que Dios se complace cuando nuestras decisiones son inspiradas por nuestra fe en su palabra y no por nuestras dudas o ansiedades. 

Así que los motivo a no permitir que los temores por ver un futuro incierto, nos paralicen o nos impulsen a tomar decisiones que podrían ir incluso contra el plan de Dios para nuestras vidas. No importa el tiempo que tengamos que esperar, quiero decirles que el tiempo de Dios es perfecto, que él no se atrasa ni se adelanta, sino que en el tiempo propicio nos responderá. Quizás en esa espera se presenten nuevas situaciones que podrían indicar que no habrá una respuesta a nuestras oraciones, pero quiero motivarlos a mantenerse firmes en sus convicciones y en el tiempo de Dios recibirás una respuesta. Recuerden: "el justo vivirá por su fe". 


Ximena de Camacaro.
Autora de libro "Escuchando el Informe de Dios en medio de las Pruebas".